1784
![]() |
| Jacques-Louis David |

¿Qué observa el niño?
En contraste con la depresión femenina situada en la zona derecha, el niño no pertenece a ese universo y mira con determinación el ejemplo de los varones Horacios que seguirá de adulto.
Es la mirada de un soldado.
Situamos la escena en el siglo séptimo antes de Cristo. Dos ciudades se disputan el poder, en el centro de lo que hoy conocemos como Italia: Roma va a entrar en conflicto con Alba Longa. Solo una de las dos ciudades puede quedar en pie y la guerra será resuelta mediante el combate singular de tres campeones romanos (los hermanos de la familia de los Horacios) contra tres campeones albanos (los hermanos de la familia de los Curiacios).
El primer hermano es el único que jura fidelidad a Roma levantando la mano derecha. Los otros dos la necesitan para el abrazo fraterno. El padre no mira a sus hijos. Para él son solo elementos que sacrificar en defensa de la patria. Mira hacia los dioses romanos.Los tres hijos, en cambio, miran directamente al padre, para jurarle lealtad.Las mujeres miran hacia el suelo y aceptan el destino con resignación. Saben que, gane quien gane, ellas pierden, porque:
Sabina, la mujer vestida de azul y marrón, está casada con un Horacio, pero es hermana de un Curiacio.
Y Camila, la mujer vestida de blanco, es hermana de los Horacios,pero está prometida a un Curiacio.
Cómo termina la historia: Triunfan los Horacios. Alba Longa es arrasada y sus habitantes, trasladados a Roma, se establecen en el monte Celio, una de las siete colinas romanas.
Situamos la escena en el siglo séptimo antes de Cristo. Dos ciudades se disputan el poder, en el centro de lo que hoy conocemos como Italia: Roma va a entrar en conflicto con Alba Longa. Solo una de las dos ciudades puede quedar en pie y la guerra será resuelta mediante el combate singular de tres campeones romanos (los hermanos de la familia de los Horacios) contra tres campeones albanos (los hermanos de la familia de los Curiacios).
El primer hermano es el único que jura fidelidad a Roma levantando la mano derecha. Los otros dos la necesitan para el abrazo fraterno. El padre no mira a sus hijos. Para él son solo elementos que sacrificar en defensa de la patria. Mira hacia los dioses romanos.Los tres hijos, en cambio, miran directamente al padre, para jurarle lealtad.Las mujeres miran hacia el suelo y aceptan el destino con resignación. Saben que, gane quien gane, ellas pierden, porque:
Sabina, la mujer vestida de azul y marrón, está casada con un Horacio, pero es hermana de un Curiacio.
Y Camila, la mujer vestida de blanco, es hermana de los Horacios,pero está prometida a un Curiacio.
Cómo termina la historia: Triunfan los Horacios. Alba Longa es arrasada y sus habitantes, trasladados a Roma, se establecen en el monte Celio, una de las siete colinas romanas.
La paradoja:
Esta obra le fue encargada a David por el rey Luis XVI, quien, incluso le permitió el antiguo privilegio de alojarse en el Louvre. El rey buscaba una alegoría sobre la lealtad al Estado, es decir, a él mismo. Al rey le gustó tanto el cuadro que, ya en 1789, le hizo otro encargo: Los lictores llevan a Bruto los cuerpos de sus hijos.
Irónicamente, poco después, Luis XVI subiría al patíbulo acusado de traición a la patria, igual que los hijos de Bruto.¿Y adivinas quién votó a favor de la ejecución del rey? Efectivamente, el artista aplaudió la llegada del gobierno republicano implantado por la Revolución Francesa.
Aunque solo hasta que llegó un nuevo líder al que retratar: Napoleón Bonaparte.


Comentarios
Publicar un comentario