ENIGMA 1


HABITACIÓN DE HOTEL
1931

Edward Hopper

Museo Nacional Thyssen-Bornemisza




¿Qué está leyendo?


Según Jo, la mujer de Hopper, se trataba de un horario de trenes.    


Pero, el papel está en blanco. Eso deja mucho espacio a la imaginación. 


¿Un contrato de trabajo?¿Una carta de amor? ¿O, quizás, de desamor?



En una modesta habitación de hotel, una mujer joven está sentada al borde de la cama. Se ha quitado el sombrero, el vestido y los zapatos. Hace calor. Su equipaje sigue sin abrir, mientras ella lee, muy concentrada sobre un papel anónimo.

Sobrevuela la escena la metáfora de la soledad del hombre moderno ante el mundo. Un mundo de luces frías y colores independientes, igual que la mujer protagonista, sumida en sus propios pensamientos dentro de un juego de introspección despersonalizada, casi geométrica.

Jo Nivinson, la esposa de Hopper, posó para este cuadro en el estudio de Washington Square.

Cuenta Gail Levin que la idea no es original de Hopper, sino de la ilustración de una revista: "Les maîtres humoristes". Con una diferencia sustancial: en el dibujo de Forain, la muchacha no está contemplando sus propios zapatos sino los de su amante.



Si quieres saber más entra en la página del museo y Paloma Alarcó te hará una descripción rigurosa, que termina enlazando con el mundo de la literatura.

Esta carga narrativa hace que la escena pudiera perfectamente ser la transcripción pictórica de alguna historia relatada por sus coetáneos literarios (como Hemingway, Dos Passos, e. e. cummings o Robert Frost), que hablaban de la vida privada de la gente, con un lenguaje plano y sencillo, que carece de detalles e incidentes. Asimismo, la soledad de interiores vacíos con ventanas abiertas para aludir a sentimientos de frustración era frecuente en la literatura romántica, a la que Hopper era tan aficionado. También existen precedentes en las representaciones de interiores de la pintura holandesa del siglo XVII, en especial las de Vermeer de Delft, otro artista que inevitablemente recordamos al contemplar las pinturas de Hopper. La ventana abierta produce además un efecto de inversión y de esta forma Hopper introduce al espectador en su obra, convertido en voyeur. Paloma Alarcó.




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